Z
Z Lillian Calm escribe: “En la misma página del libro de condolencias, más arriba, había firmado monseñor Kurian Mathew Vayalunkal , nuncio apostólico del Papa León XIV, quien acudió a rezar y a agradecer los servicios que Fernando Zegers había prestado como embajador ante la Santa Sede, especialmente durante la mediación y el pontificado de Benedicto: ese pontífice que algunos sábados lo convidaba, junto a Teruca, a los conciertos de Mozart que él mismo, el Papa, interpretaba al piano”. Cuando supe, esa mañana que, simplemente, no había despertado -le faltaban solo días para cumplir los 94 años-, no pude dejar de pensar: así parten los hombres buenos, sin estridencias. Sin estridencias, me repetí. Aunque es imposible olvidar esos estridentes recibimientos con los que Fernando Zegers Santa Cruz, amigo fiel de tantos amigos, saludaba a cuantos iba encontrando por el mundo, como abogado, luego periodista y más tarde en su carrera diplomática; en el diario vivir de un hombre que fue...