Y KEIKO POR FIN JURARÁ EL PROXIMO MARTES

 

Y KEIKO POR FIN JURARÁ EL PROXIMO MARTES

Lillian Calm escribe: “Ella, Keiko, ha repetido una frase: Yo he decidido casarme con el Perú. ¿Diría esa frase alguien que no descendiera del Oriente? ¿Que no llevara sangre japonesa? Quizás, no. Pero en todo caso es algo que desde ahora tiene que demostrar”.

La cuarta y no la tercera terminó siendo la vencida para Keiko Sofía Fujimori Higuchi, la hija mayor de los ingenieros Alberto y Susana, quien apenas en unos pocos días más -el próximo martes 28- se convertirá en la Presidenta de la República del Perú para el período constitucional 2026-2031.

La hija de Alberto Fujimori había sido derrotada tres veces en elecciones presidenciales… pero insistió, sin duda con la perseverancia oriental heredada de sus ancestros japoneses.

Así logró convertirse en la primera presidenta electa del Perú. Hubo una presidenta anterior, a la que quizás resulta fácil recordar por sus muchos relojes, pero finalmente sería depuesta. En todo caso la susodicha, Dina Boluarte, no fue electa por la ciudadanía, a diferencia de Keiko. Asumió la presidencia del Perú por sucesión constitucional tras la vacancia de Pedro Castillo. Todo eso es parte de la reciente historia del Perú, trama para un novelón con mucho de melodrama y que, en los hechos, se puede sintetizar en ocho presidentes en diez años.

Una de las primeras misiones de Keiko -fuera de medidas de seguridad y anti-delincuencia- será liberar a su país, Perú, de la crisis institucional reflejada en esa sucesión de mandatarios que, para explicarlo de manera suave, no supieron dar el ancho, Fueron, podemos afirmar, de segunda y aún tercera categoría.

Ella, Keiko, ha repetido una frase: Yo he decidido casarme con el Perú. ¿Diría esa frase alguien que no descendiera del Oriente? ¿Que no llevara sangre japonesa? Quizás, no. Pero en todo caso es algo que desde ahora tiene que demostrar.

Recuerdo que en algunas de las entrevistas que le hice a su padre se refirió a sus cuatro hijos. Keiko Sofía era mencionada como la mayor. Luego nombraba al pasar a los otros dos, pero se detenía siempre en el cuarto; entonces, a ese mandatario más bien serio se le sonreía la cara. Era Kenji, el menor, que fue congresista y que luego se lo vio salpicado por uno que otro escandalillo.

 Pero los avatares harían que la mayor, Keiko, resultara la gran colaboradora del Presidente Alberto Fujimori, cuando con menos edad de la requerida para  un cargo de esa naturaleza, tras la separación de sus padres debió convertirse de un momento a otro en Primera Dama y, también, en la ayuda más cercana del mandatario. Ha revelado que, en 1990, cuando él fue elegido Presidente, ella solo tenía 15 años y que ya de 19 asumió como Primera Dama.

No dudé, en mi interior, al vaticinart que Keiko, a pesar de los altos y bajos de los más que eternizados conteos electorales peruanos, iba a resultar finalmente victoriosa. Mi cuasi certeza (imposible que fuera absoluta en un caso así) no se debía a haber reporteado durante décadas la política de ese país. Diría que mi intuición radicaba en que el día del funeral de su padre, el ex Presidente Alberto Fujimori, no me separé de la trasmisión de RPP (Radio Programas del Perú) y me impresionó comprobar casi in situ, pero en realidad desde mi pantalla en Santiago de Chile, el fervor de las multitudes.

Esas multitudes, recuerdo, acompañaron el féretro por todo el camino primero al Palacio de Gobierno y, luego, desde el Palacio Pizarro al cementerio Campo Fe. Algunos asistentes llegaban procedentes de zonas alejadas y paupérrimas, según explicaban entonces los comentaristas, tal vez desde esas mismas zonas que años después le serían electoralmente tan esquivas a Keiko.

Un abogado y periodista peruano, me escribió al día siguiente: Nunca había visto funerales de un político de esa magnitud… con tal cantidad de gente. Salvo los comunistas, caviares y pro terroristas, todos alababan y recordaban con agradecimiento y cariño a Alberto Fujimori. Fueron tres días de funerales y multitudes haciendo largas colas a toda hora para poder saludar sus restos.

El fujimorismo en Perú produjo, como es lógico, un fuerte anti fujimorismo. Pero también logró desactivar el terrorismo (el 12 de diciembre de 1992 fue capturado Abimael Guzmán Reynoso, líder de Sendero Luminoso). Por otra parte, el fujimorismo logró darle al país estabilidad económica.

Un poco de historia explica por qué su líder, el padre de Keiko, haya terminado en la cárcel, como otros ex mandatarios del Perú. Pero la diferencia está en que esos otros mandatarios ni siquiera dejaron huella. Se podría decir, en términos comparativos, que no hicieron escuela. ¿La hizo Alberto Fujimori?

Esta es una narración sucinta. El desenlace está aún por escribirse. Por ahora prefiero seguir expectante ante los pasos que dará Keiko, desde que el próximo martes 28 de julio asuma la Presidencia constitucional de un país que no es cualquier país. Es uno de los tres vecinos que tiene Chile.

 

Lillian Calm

Periodista

23-07-2026

 

 BLOG: www.lilliancalm.com

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