Entradas

BRITISH HUMOUR

  Lillian Calm escribe:  “ Tampoco hay que olvidar, al hablar de humor inglés, que no hace mucho la Reina nonagenaria tuvo la humorada de tomar té en Palacio con el oso Paddington, popular animalito de ficción y de peluche al que se le puso el nombre de la estación de trenes y que hoy se ha convertido en todo un personaje de la debilucha Commonwealth”. ¿Humor Inglés? ¿Británico? No es fácil, para quienes no han nacido en el Reino Unido, comprender su sutileza, pero con los siglos este ha devenido prácticamente en un  must  de su idiosincrasia. Tanto que libros y más libros procuran desentrañar su fina ironía. En los últimos días he recibido decenas de exponentes y como, lamentablemente, mi columna no es gráfica no me queda sino contentarme con reproducir o explicar solo algo de su contenido. Por eso, a buen entendedor… Así me encuentro con esa ilustración en que una reina Isabel II débil y demacrada, pero siempre sonriente, aparece solo horas antes de su muerte, cump...

EL ETÍOPE DE LA OMS

  Lillian Calm escribe: “ Muchos científicos se preguntan: la Organización Mundial de la Salud, ¿podría haber actuado con mayor celeridad? ¿Cómo habría sido la respuesta a la pandemia si por lo menos su director general hubiera sido médico? ”. En los momentos en que en tantos países rebajan las alertas por Covid, la cifra de muertes por el virus ya se acerca a los siete millones de personas que no son para nada un número. Cada una ha tenido su yo, su familia, su trabajo, sus alegrías y tristezas, sus realidades y sus sueños. Su existencia. Muchos científicos se preguntan: la Organización Mundial de la Salud, ¿podría haber actuado con mayor celeridad? ¿Cómo habría sido la respuesta a la pandemia si por lo menos su director general hubiera sido médico? Pero resulta que en mayo el etíope Tedros Adhanom Ghebreyesus fue reelegido por un segundo período de cinco años. Entonces decía que ya se podía “entrever la luz al final del túnel”; pero eso y mucho más está todavía de por verse....

DEFUNCIÓN CON FLEMA BRITÁNICA

  Lillian Calm escribe: “Una de las biografías de la reina Victoria (tampoco sabría decir cual) atribuye su muerte a una afección pulmonar. No sé si eso se deba a la simple invención de algún biógrafo o a la conclusión del médico de cabecera. Y, ¿de qué murió Isabel II?”. Leí en una biografía de la Reina Victoria -ya no recuerdo si fue la del inglés Lytton Strachey o la del estadounidense Stanley Weintraub, o quizás en ambas- que la muerte de la anciana reina dejó a Gran Bretaña en  shock . Ese era el término. Que fue como si se hubieran detenido los punteros del reloj. La era victoriana llegaba a su fin. Hace unas semanas esos punteros volvieron a detenerse allá y también más acá de Gran Bretaña. La cercanía comunicacional solo nos impidió estar ausentes de los últimos momentos de las ceremonias fúnebres, ya que los descendientes de la soberana pidieron privacidad. La era de Isabel II había llegado también a su fin y lamentablemente en este caso no se puede hablar de era isab...

EXCELENTÍSIMO SEÑOR EMBAJADOR

  Lillian Calm escribe: “ ¿Qué atributos tiene ese representante para estar acreditado en Madrid? Por curiosidad indagué el quién es quién de aquellos que lo han precedido en el cargo desde hace casi dos siglos. No sé si las generaciones más jóvenes habrán oído hablar de todos ellos, pero quienes nos hemos dedicado a informar sobre política exterior de Chile conocemos muy bien su trascendencia”. No es un vodevil, aunque a ratos lo parezca. Tiene todas las trazas de ser una tragedia pero no clásica: barata. Y a costa de nuestra política exterior. Chile se ha caracterizado por una tradición de seriedad y respeto en relaciones exteriores. No ha sido una política de gobiernos de turno, sino de Estado. Pero de un momento a otro, de marzo a la fecha para ser precisos, se ha convertido en un protagonista de un drama actuado por manos inexpertas y, peor que inexpertas, ignorantes. Una especie de tabla rasa parece campear en todo lo que se refiere a nuestras relaciones con el mundo. Amiguis...

UNA LADY EN LA PATAGONIA DEL XIX

  Lillian Calm escribe:  “Lady Patagonia , ese es el título, trata de Florence Dixie, a quien la autora María Eugenia Allende Correa define como  turista  y aclara, incluso, que es la primera turista de la región Magallánica: una viajera excéntrica, sobre todo si nos situamos en la Sudamérica de la segunda mitad del siglo XIX. En forma ocasional llegaban a esas tierras remotas ‘exploradores, misioneros, científicos y colonizadores’”. Antes que nada quiero aclarar, para evitar malas interpretaciones, que conozco a María Eugenia Allende Correa, la autora, desde siempre. Fui al matrimonio de sus padres. También, al suyo. Sabía que se había inclinado por la historia y que incluso después había decidido doctorarse, lo que la llevó -al materializar su tesis- tras las aventuras de una gringa extravagante tanto a la Patagonia como a Londres. Hace muy poco me llamó para invitarme a la presentación del libro en el que se había convertido esa tesis. Pienso que fui más bien por ...

UKASE PARA LUCÍA DAMMERT Y MÁS

  Lillian Calm escribe: “ Desmentidos van, desmentidos vienen, pero esta peruana nacionalizada chilena debió salir de La Moneda a los pocos meses de ocupar su tan codiciada oficina. Un hecho a favor de Dammert: otra metida de pata emanada de la misma Moneda, pero que nada tuvo que ver con ella. En todo caso le ha servido para distraer la atención”. Entre mis mejores amigos hay peruanos. Hemos sido amigos en las buenas y en las malas y, más aún, desde hace décadas. Pero en febrero (y en esto no menoscabo en absoluto esa relación) escribí una columna titulada  Una peruana en La Moneda,  en que analizaba con cierta suspicacia que un mandatario chileno designara a una peruana como jefa de sus asesores del Segundo Piso. La verdad es que no me imagino a un mandatario del vecino país instalando a un chileno en el Palacio Pizarro y que la experiencia tenga un final feliz. El caso de Alejandro Toledo lo demuestra. Tuvo a su lado a un asesor chileno y luego no solo lo defenestró, s...

ELIZABETH REGINA

  Lillian Calm escribe: “Nunca consigné esa breve conversación en letras de molde, porque la verdad es que no tuvo mayor trascendencia. Solo transcribí sus actividades y lo que más recuerdo fue lo inusitado del fervor popular. Horas después de su partida entrevisté al entonces embajador de Chile en Londres, Víctor Santa Cruz (el padre de Lucía), artífice en gran parte de esa visita realizada en tiempos de Eduardo Frei Montalva”. No sé si el nuestro era otro Chile. Solo sé que cuando la reina Isabel II pisó nuestro territorio, Chile se desbordó. Y siguió desbordado durante toda su estancia. ¿Siete días? ¿Ocho? Hoy, con una perspectiva de más de medio siglo –y cuando incluso tantos testimonios periodísticos nos recuerdan el fervor de esos días- revivo la visita de esa aún joven monarca que reinaría incluso más años que su tatarabuela, la longeva reina Victoria. Su primera actividad en Santiago fue recibir a algunos directivos de la prensa en el hotel Carrera (hoy Cancillería) donde s...