Evo Morales, el inefable ex mandatario boliviano, ha protagonizado un nuevo capítulo. Uno de tantos. Recuerdo haber leído una biografía suya que él mismo calificó, en su momento, de autobiografía, pero ahora hay nuevos datos.
Habría que agregar que el Tribunal de Sentencia Primero de Tarija emitió contra él una orden de aprehensión y arraigo. Eso no es todo: luego se procedió a declararlo en rebeldía debido a su inasistencia al juicio en su contra, según leo en la prensa altiplánica. Se solicitará una pena de 20 años de cárcel.
Agencias informativas también se detienen en los cargos contra Juan Evo Morales Ayma, carnet de identidad 2763595 expedido en Oruro. Esos cargos no son baladíes, menos para quien, al parecer, procura eternamente volver a la Presidencia. Enfrenta un juicio oral nada menos que por el presunto delito de trata agravada de personas, es decir, debido a una supuesta relación con una menor de edad durante su mandato,
No voy a ahondar en el detalle del cargo que se le hace y que ha sido ampliamente dado a conocer en su país. Hoy, cuando Bolivia parece vislumbrar un mejor futuro y, lo que no es menor, quizás también una mejor relación con Chile, llama la atención la importancia y también la popularidad que logró alcanzar en su momento Evo Morales.
Como decía, tuve en mis manos una biografía suya que parecía salida de lo más profundo de nuestras tierras profundas. Valga la reiteración. Entonces escribí una columna que decidí volver a rescatar ahora, con el peligro de parecer reiterativa.
Aunque el ex mandatario habla en primera persona, fue escrita por su vocero de otrora, el periodista Iván Canelas, e incluye relatos de quienes lo han conocido. Se titula Mi vida, de Orinoca al Palacio Quemado, y comienza:
Tenía que llamarme Luciano o por lo menos Evaristo, según lo determina el Calendario Bristol para los nacidos el 26 de octubre. Pero ambos nombres eran demasiado largos para mi padre. Al final se decidió por Evo y para que este fuera mi nombre tuvo que discutir con el cura.
El diario español El País resaltó tiempo atrás el surrealismo mágico, casi garciamarquiano, de esas confesiones. Por ejemplo, cuando el protagonista estuvo por morir en el parto que lo trajo al mundo:
Su madre, María Ayma Mamani, estaba desangrándose y con antojo de pan, y sus más allegados, para evitar que se desmayara, tuvieron que cocer un mendrugo en una olla de barro. ‘Olí nomás y sin pujar ha nacido la guagua -le contó después María a su hija Esther, hermana de Evo-. Cuando comí, como ‘cuete’ ha bajado.
Evo Morales explica que nació sobre un cuero de oveja, que fue pastor y trompetista de una banda de música, que conoció la ropa interior a los 14 años y, a los 17. la ducha, más la escobilla y la pasta de dientes.
Esta publicación, en ediciones para niños y grandes, al parecer fue preparada para ser difundida una de las veces que se presentó a elecciones generales. Entonces prorrogó su mandato por un nuevo periodo, aspiración que hizo realidad en gran parte atacando a Chile y reivindicando mar para Bolivia.
Incluyo otras tres frases, siempre autoría de Evo Morales:
≠ El pollo que comemos está cargado de hormonas femeninas. Por eso, cuando los hombres comen esos pollos, tienen desviaciones en su ser como hombres.
≠ Cuando se tapa la taza del baño, ¿qué es lo que hacemos? Llamar al plomero (…) Sin embargo, el plomero con sus diferentes instrumentos no puede resolver eso y nos dice: dame cinco bolivianos, ocho bolivianos, ¿para qué?, para comprar Coca Cola. Compra la Coca Cola y la echa a la taza del baño, pasan minutos y ya está destapada (…) Imagínense, ¿qué químicos tendrá la Coca Cola?.
≠ Fidel no se ha enfermado, sólo está en reparación. Fidel va a vivir 80 años más.
(Y, como sabemos, Fidel no vivió 80 años más).
Así y todo, este personaje no sé si más histriónico que novelesco, llegó tres veces a la Presidencia de su país.
Lillian Calm
Periodista
14-05-2026
BLOG: www.lilliancalm.com