Don Manuel de Cervantes Saavedra se tomó las páginas de este abril que termina. Mi conclusión: qué pena que no se celebre todos los días el Día del Idioma. Cómo nos ayudaría, ya que estamos hablando cada vez peor…
Desde 1997, en el Círculo de Bellas Artes madrileño, se lee en voz alta en estas fechas y durante 48 horas ininterrumpidas, el Quijote, Este año fue la versión XXX, lo que no es menor.
Doy fe de que ninguno de quienes participaron en la iniciativa o en las que se realizaron en otros países se encontró siquiera con la frase 'ladran, Sancho, señal que cabalgamos', simplemente porque esa sentencia no aparece en página alguna.
En otras palabras, porque don Miguel de Cervantes Saavedra jamás la escribió ni, tampoco, su personaje el Quijote jamás la dijo.
Sin embargo hay sabiondos que además de repetir la frase de los perros ladradores, agregan con tono intelectualoide: “como dice el Quijote”. Absolutamente falso porque esos perros ladradores no fueron creados por la fecunda fantasía de Cervantes.
Tiempo atrás encontré algunos párrafos de “Cápsulas de lengua”, aporte del escritor mexicano Arturo Ortega Morán. Aludía al origen y a la historia de algunas palabras y, también, de expresiones castellanas.
Reproduzco:
“¿Cuál es el sentido de la frase de marras atribuida a don Quijote?”, inquiere el escritor mexicano.
Explica:
“¡Qué difícil es ir por la vida con tranquilidad! Apenas nuestras acciones marcan huella y, como perros, no faltan adversarios que con fuertes ladridos tratan de persuadirnos de que nos detengamos. Cuando esto sucede, a manera de conjuro para contrarrestar la agresión, solemos repetir la frase atribuida al Quijote: ‘Ladran, Sancho, señal que cabalgamos’. El hecho es que, la susodicha frase, no aparece en ninguna parte de la magna obra de Cervantes. Como a muchas otras, se le ha adjudicado una paternidad equivocada”.
Pero, entonces ¿cuál es su origen?
Ortega Morán, especializado en el origen de las palabras, "se explaya en metáforas sobre perros que les ladran a diversos caminantes que siguen su camino incluso desde el siglo XVI, pero la frase que sin serlo se le atribuye a Cervantes sí aparece en un poema de Goethe, a principios del siglo XIX. Kläffer es traducido del alemán por Roberto Gómez Junco como Ladrador".
Comenta Ortega Morán: “Es el gran Goethe, quien da un nuevo matiz a la metáfora. En 1808, escribe un poema en el que los ladridos de los perros, son señal, para un inseguro caminante, de que aún sigue en el camino.
Leamos a Goethe:
“Cabalgamos por el mundo
En busca de fortuna y de placeres
Más siempre atrás nos ladran,
Ladran con fuerza…
Quisieran los perros del potrero
Por siempre acompañarnos
Pero sus estridentes ladridos
Sólo son señal de que cabalgamos”.
“Es sin duda este poema del que surge la frase ‘Ladran, señal de que cabalgamos’".
Es decir, la frase es de Goethe, como apunta el escritor mexicano,
Con cierta desolación apuesto a que pasarán muchos siglos, muchas versiones más de la “lectura continuada” de Cervantes, y seguiremos oyendo por ahí a algunos que no leen, pero que repiten: "'Ladran, Sancho, señal que cabalgamos'…, como decía el Quijote”.
Lillian Calm