EL MIGUEL LITTIN DE AYER Y DE HOY

 

EL MIGUEL LITTIN
DE AYER Y DE HOY

Lillian Calm escribe: “No es el objeto de esta columna detenerme en su vida, en sus incursiones en Cannes, en su amistad con García Márquez o en su exilio, sino en esa entrevista. Lo recuerdo joven, muy joven, con un pelo muy negro, un bigote muy grande y una barba más que frondosa. No lo volví a ver hasta que ayer miércoles me asomé a la televisión durante la trasmisión de la instalación del Consejo Constitucional que él, por ser el mayor de los consejeros electos, debió presidir”.

No puedo olvidar la imagen que guardo desde hace más de medio siglo de Miguel Littin (de otro Miguel Littin, pareciera). Fue en mayo de 1970 y su El Chacal de Nahueltoro, centrado en el condenado a muerte que fue fusilado en 1963, cumplía su tercera semana consecutiva en cartelera. Él era el autor del guión y a la vez el director. El elenco incluía a Nelson Villagra, Shenda Román, Héctor Noguera, Marcelo Romo y Luis Alarcón.

Nieto de árabes, griego y chilena me contó que había nacido en Palmilla, Colchagua:

-Fui a la escuela pública junto a los niños campesinos de Palmilla. Jugué con ello, corrí tras las carretas con ellos, me perdí con ellos, perseguí perdices con ellos.

Luego vivió en Nancagua, pero siempre regresó a Palmilla, donde llegaría a ser alcalde por dos períodos.

No es el objeto de esta columna detenerme en su vida, en sus incursiones en Cannes, en su amistad con García Márquez o en su exilio, sino en esa entrevista. Lo recuerdo joven, muy joven, con un pelo muy negro, un bigote muy grande y una barba más que frondosa.

No lo volví a ver hasta que ayer miércoles me asomé a la televisión durante la trasmisión de la instalación del Consejo Constitucional que él, por ser el mayor de los consejeros electos, debió presidir.

Qué solemnidad le imprimió al acto. Me sorprendí al verlo porque aún tenía esa imagen suya de hace más de medio siglo. Ahora observé a un Miguel Littin que me pareció una especie de past-president de un banco de larga trayectoria. De terno oscuro, impecable corbata blanca y azul (a diferencia de Boric, que parece no calibrar la falta que le hace), en suma elegantísimo, fue él quien tras un buen discurso, mesurado, le preguntó uno a uno a los otros consejeros electos si aceptaban el cargo.

Pero esta vez quiero detenerme en algunos aspectos de esa entrevista que le hice cuando él aún no cumplía los treinta años.

Le pregunté cuál era a su juicio el mejor filme chileno realizado hasta la fecha y sin ambages me respondió directamente:

El Chacal de Nahueltoro.

Insistí :

-¿Y si tuviera que hacer una crítica o una autocrítica?

-Diría que es un comienzo, una apertura al descubrimiento de un mundo con todos los defectos y las virtudes que esto implica.

Aseguró que no había películas que hubieran influido en él, pero sí algunas que lo habían impresionado:

Dios y el Diablo en la Tierra del Sol, del brasileño Glauber Rocha; todo el cine de Eisenstein; Sin Aliento, de Jean-Luc Goddard; Las manos sobre la ciudad, de Francesco Rossi; Roco y sus Hermanos, de Visconti; y Electra, de Kakcoyanis.

Entonces militante de izquierda sin pertenecer a partido alguno (ahora es miembro histórico del Partido Socialista) explicaba por qué había realizado esa película sobre el Chacal, que fue en definitiva la que le dio notoriedad:

-Porque de pronto me di cuenta de que era necesario que me comprometiera con el país donde yo vivo, y con sus problemas.

Entonces le recordé una de sus frases: “Un realizador comprometido tiene el deber de comunicar a la gran masa, a la mayor cantidad de gente posible, su mensaje. Es una obligación política”.
Y mi pregunta:

-Para usted, ¿ El Chacal de Nahueltoro es una obligación política?

-Sí. Uno de los deberes que tiene un artista latinoamericano es rescatar los valores de su pueblo, porque un pueblo que cree en sí mismo, que se conoce a sí mismo con todas sus virtudes y todos sus  defectos, que afronta verse a sí mismo y es capaz de reconocerse es un pueblo que existe, y un pueblo que existe, resiste, lucha y se libera.

Y cuando inquirí si ese filme suyo para él era arte me respondió:

-Es compromiso.

-¿Cuál es su línea política?

-Soy marxista.

-Y, ¿dentro del marxismo?

-Marxista.

Aseveró que la existencia de chacales de Nahueltoro se debía “a las deficiencias de la sociedad en que vivimos. Camus en un tratado sobre la pena de muerte  decía una frase muy sabia: Cada sociedad tiene los delincuentes que se merece”.

Tres meses  y medio después de esa entrevista, Salvador Allende y su Unidad Popular llegaban a La Moneda.

Conocemos la historia.

Ahora con sus años, sus canas, incluso su elegancia y esa sonrisa cercana, me pareció que Miguel Littin contribuía a dar inicio a un nuevo momento en la historia de Chile.

A lo mejor solo me pareció.

 

Lillian Calm

Periodista

08-06-2023

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