BORIC HACE LAS VECES DEL MENDOCITA DE AYER

 

Uno tras otro, en las diferentes administraciones, se han ido inventando nuevos chistes, pero lo que jamás imaginé es que un candidato a la Presidencia de la República los creara por sí mismo. Es lo que le ha pasado una y otra vez al candidato Gabriel Boric. Primero, su tupición con cifras y matemáticas dio para mucho. Y luego a don Francisco le confesó (palabra textual) que hace poco había leído el Evangelio de San Pablo…”.

Como si fuera hoy se me vienen a la memoria algunos de los chistes políticos que han hecho época en diferentes gobiernos. No voy a hacer un catastro in extenso ya que no terminaría nunca pero, por ejemplo, cómo olvidar aquellos que tenían a Zorrilla de protagonista. Zorrillita, le decían.

Américo Zorrilla fue un obrero gráfico (se inició en el taller de impresión de su padre y se especializó como linotipista) cuya militancia comunista lo llevó a administrar la imprenta de su partido y también el diario El Siglo.

Pero ahí no terminaría su encumbramiento. Salvador Allende, ya en La Moneda, lo designó como su primer ministro de Hacienda, aunque sus conocimientos económicos eran más que escasos.

Fue entonces cuando se pusieron de moda los chistes de Zorrilla. Todos los días aparecía uno nuevo… Eran tan múltiples como los de los elefantes.

Un ejemplo: Zorrilla mandó a su secretaria a comprar sobres redondos porque tenía que enviar circulares… (Reconozco que este chiste se ha aplicado también a otras autoridades, incluso en distintas latitudes).

Cada gobierno ha tenido sus propios Zorrilla. En el militar, por ejemplo, el protagonista solía ser César Mendoza, no solo medallista olímpico en equitación, sino director general de Carabineros y miembro de la Junta de Gobierno.

Tengo muy presente una de las creaciones del imaginario criollo de esa época, según la cual Brasil le habría regalado a Chile un mono… no sé si chimpancé, pero da lo mismo porque eso no viene al caso. Autoridades del edificio Diego Portales, entonces sede del Gobierno, sin saber qué hacer con el animal en sus dependencias le pidieron a Mendocita (como le decían sotto voce) que lo llevara al zoológico. Y así fue. Pero a las dos horas un edecán u otro funcionario divisó desde la ventana que el general caminaba por una de las veredas de la Alameda llevando de la mano al primate. Le preguntaron:

-Y, ¿no le habíamos pedido que lo llevara al zoológico?

-Sí. Ya lo llevé. Ahora vamos a Fantasilandia…

Uno tras otro, en las sucesivas administraciones, se han ido inventando nuevos chistes, pero lo que jamás imaginé es que un candidato a la Presidencia de la República los creara por sí mismo.

Es lo que le ha pasado una y otra vez al candidato Gabriel Boric. Primero, su tupición con cifras y matemáticas dio para mucho. Y luego a don Francisco le confesó (palabra textual) que hace poco había leído el Evangelio de San Pablo. Fuera de Mateo, Marcos, Lucas y Juan apareció con Gabriel Boric un quinto evangelista, primicia universal pues hasta ahora el mundo tenía entendido que solo eran cuatro.

Recibí todo tipo de memes: Jackson y Boric caracterizados como pastores evangélicos vendiendo Biblias… Boric vestido de cura y en letras grandes: “Meditando el Evangelio de san Pablo”. Otros memes lo mostraban confundiendo el supuesto Evangelio de san Pablo con el Foro de Sao Paulo… agrupación de las colectividades que están más a la izquierda de la izquierda latinoamericana. En fin.

Y tras la entrevista que don Francisco le hizo a José Antonio Kast, rodeado de su familia, empezó a circular un meme en que Boric junto a una niña equis aparecía rodeado de siete niños chicos, entre ellos dos pares de mellizos. Es decir, cuatrillizos.

Anteriormente lo habían hecho aparecer blandiendo en una mano su programa de gobierno: un ejemplar de Condorito.

No se puede negar que las redes sociales son inmisericordes, pero también es cierto que para aparecer en programas de televisión es preferible tener al menos un baño, aunque sea muy superficial, de una mínima cultura.

 

Post Scriptum

Los últimos días han dado para demasiado: Boric, en pleno debate televisivo con Kast sacó, cual prestidigitador, a relucir el resultado de ese examen de consumo de droga que se le convertiría en un verdadero boomerang.

No solo se cuestionó la fecha de la muestra (coincidía con su cuarentena preventiva por Covid), sino que hubo más. Al tratarse de un examen de orina (detecta el consumo de unos pocos días) y no de pelo (que es el que detecta el consumo habitual), las redes sociales no se han fijado en lo prístino de ese resultado que quiso exhibir, sino que lo han columpiado sin cesar en lo que las mismas redes han calificado como el Orinagate.

 

Lillian Calm

Periodista

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