Entrevisté al director general de Prisiones por ser este un tema recurrente. Que si faltan, que si se construyen, que si se reparan, que sus características, que…
Pero quiero hacer de inmediato un alcance: sí, lo entrevisté, pero hace seis décadas y me temo que hasta hoy se haya avanzado muy poco sobre esta materia que no estuvo ausente de la reciente cuenta pública.
Titule entonces, es decir, hace seis décadas: Cárceles antiéticas, antihigiénicas y anti rehabilitadoras. ¿Podría titularse así un reportaje en nuestros tiempos? ¿Hoy día? ¿Siglo XXI? Pienso que sí.
Pero quiero ser exacta en las cifras: esta entrevista la hice hace 56 años y medio.
¿Qué me reveló Luis Minchel, entonces director general de Prisiones?
-Tenemos grandes problemas, me dijo: la Cárcel de Santiago tiene 120 años. La Penitenciaría, 130. Fueron construidas en una época en que Chile tenía un millón y medio de habitantes. Hoy pasa de los 10 millones y las cárceles son las mismas; no se ha construido ni un metro más. Por el contrario, se han demolido galerías cuyo estado ruinoso hacía imposible repararlas. Este fenómeno se multiplica en todo Chile, con excepción de las 10 cárceles construidas últimamente (la de Los Ángeles se acababa de inaugurar).
Señaló:
-Ningún Gobierno podrá resolver el problema, si no se le da un enfoque distinto. La cárcel de Los Ángeles costó sobre los 8 millones de escudos. Con ese presupuesto se solucionaría todo el problema carcelario de Chile, a través de la construcción de colonias penales agrícolas: cada una cuesta 200.000 escudos. Con 8 millones podríamos construir 40. Esta solución es barata, fácil de construir y rápida (se puede hacer con los mismos reos y en cuatro meses). Me refiero a una construcción de 600 m² con todos los adelantos: luz eléctrica, alcantarillado y agua potable, servicios higiénicos, duchas, lavaderos… Si se sigue la solución tradicional se requerirán de 80 a 100 años para terminar el programa: para entonces ya las nuevas cárceles serían centenarias, la población habría aumentado y nuevamente faltaría capacidad.
¿Visionario?
Agregó:
-Actualmente hay espacio para 6.500 reos: la población penal es de 16.000. En cada celda en vez de tres internos hay nueve o, incluso, doce.
Explicó:
-Están apretados como en un tarro de sardinas. Esto es anti ético, anti higiénico y anti rehabilitador, pues si a una persona se la priva de libertad, hay que cuidar su salud y facilitarle comer y dormir, necesidades de todo ser humano por muy delincuente que sea. El actual sistema carcelario impide la debida separación entre los diferentes reos: los homicidas están junto a ebrios, enajenados mentales y a aquellos a quienes se ha detenido por giro doloso de cheques, todos en la más absoluta confusión. En estas condiciones toda rehabilitación parece imposible. Pero a pesar de la estrechez, de la insalubridad y de todas las dificultades, hemos logrado rehabilitar: esto lo puedo demostrar. En el año y medio que llevo en mi cargo he dejado libres, sin custodia de ninguna naturaleza, a 3.900 reos que han salido a trabajar o a ver a sus familias en libertad condicional y empeñando su palabra de honor. Solo 50 no han vuelto, porcentaje extremadamente bajo; el 98 % ha cumplido, en tanto que solo un 1,32 % no ha regresado.
Continuó:
-A la penitenciaría, donde solo debería haber reos cumpliendo condenas, fueron trasladados por falta de espacio en la cárcel, 500 procesados. Muchos de estos son cogoteros que se dedican a robar, a asaltar y violar a los más jóvenes, sembrando el terror entre quienes trabajan tranquilamente para resolver el problema de su grupo familiar.
Mas adelante, en la extensa entrevista, el director de Prisiones, que entonces ya llevaba año y medio en el cargo, comentó:
-En el anexo de la cárcel se creó el primer establecimiento abierto para los reos que salen a trabajar en la mañana y vuelven en la tarde. Se les orienta hacia el trabajo para que solucionen su problema familiar y se evita que sean una carga para el Estado: eso es rehabilitar. También, si trabajan, pueden tener sus utensilios personales: en el servicio no hay una sola sábana, una sola funda, una sola almohada, un solo jabón, un solo cepillo de dientes. Los reos duermen en una colchoneta sobre el suelo y solo se les da una frazada. Quien quiera dormir en un camastro debe pagar tres escudos por la noche.
Luego detalló:
-El presupuesto diario de alimentación para cada reo es de 1,80 escudos. El menú varía, pero puedo decir que la comida no es mala; es bien condimentada y me he preocupado especialmente de que les den porotos nuevos y no viejos. Para ello exijo propuestas públicas. Nada de compadrazgos.
Y recalcó:
-La urgencia y la necesidad de construir colonias penales es evidente. Se precisa una solución rápida para el programa penitenciario, elaborado por las autoridades. Se requieren 87 millones de escudos y el ítem destinado al Servicio de Prisiones no alcanza a sobrepasar los 2 millones de escudos.
Reitero: han transcurrido casi seis décadas desde esta entrevista. Entonces éramos diez millones. Hoy, el doble.
Luis Minchel murió en 2007.
Lillian Calm