MARTIROLOGIO

 

MARTIROLOGIO

Lillian Calm escribe: “La segunda acepción se apaña con esta actitud plañidera y algo, yo diría hasta exhibicionista, que parece estar tan de moda y están utilizando algunas mujeres en nuestro país: aparecer como víctimas de una causa. Y la verdad es que ello suena más que un poquitín exagerado”.

Dos acepciones tiene la palabra martirologio, según la Real Academia Española:

  1.  Lista o catálogo de los mártires de la religión cristiana y, por extensión, de todos los santos conocidos.
  2. Lista de las víctimas de una causa.

La segunda acepción se apaña con esta actitud plañidera y algo, yo diría hasta exhibicionista, que parece estar tan de moda y están utilizando algunas mujeres en nuestro país: aparecer como víctimas de una causa. Y la verdad es que ello suena más que un poquitín exagerado.

En los  días recientes ha sido una diputada de Revolución Democrática (colectividad que le ha pedido la suspensión de su militancia) la que recurrió a este protagonismo digno de un martirologio. Catalina Pérez había debido bajarse de la testera de la Cámara de Diputados (era segunda vicepresidente), al verse  apuntada con el dedo tras develarse esa turbia organización denominada Democracia Viva que, según se ha informado, involucraría no solo a su pareja sino a un ex jefe de gabinete suyo. Ella no solo advirtió, en un comienzo, que nada la haría bajarse de la vicepresidencia, sino que en el que ella creía era un conmovedor discurso (lo replicó en Twitter), plasmó : “Oficié yo misma a Contraloría para despejar cualquier duda que algunos inescrupulosos han buscado instalar sobre convenios suscritos en mi región (Antofagasta), en los que no tengo ninguna participación o injerencia. No voy a tolerar que, sin prueba alguna, se busque enlodar mi trabajo poniendo un manto de duda sobre mi gestión”.

Asimismo advirtió: “No tengo por qué responder por actos de dos hombres adultos”.

Horas después comunicaría:  “He tomado una decisión que es suspender mi participación en la mesa de la Cámara”.

Sin lugar a dudas, una verdadera mártir.

 

Otra mártir, claramente, es la ex canciller Antonia Urrejola. A la cabeza del  Ministerio de Relaciones Exteriores, sin duda el más sensible porque ahí las metidas de pata no quedan solo en casa sino que trascienden más allá de las fronteras, no supo quizás calibrar su envergadura. Pero ni siquiera se dio cuenta.

En una entrevista al diario español El País sentenció que “en el mundo de la política exterior, llámese cancillerías u organismos internacionales, sigue existiendo misoginia, y operó en mi contra un grupo de interés empecinado en hacerme la vida imposible”.

Sí: mártir absoluta.

 

Una tercera mártir y basta por hoy, a pesar de que habría que mencionar a tantas más: Elisa Loncón, la artífice nada menos que, desde la presidencia de ese organismo, de la abortada experiencia titulada Convención Constitucional. Ahora, ante la solicitud de que se detallen antecedentes y actividades realizadas en su año sabático pagado (que aún no son de conocimiento público), sentenció:

“Lamento mucho ser yo la persona que han perseguido. Son muchas las personas que han tenido año sabático, pero hay una que lleva en su apellido ‘Loncon Antileo’ y me han expuesto al escarnio público”.

Precisamente la semana pasada se presentó una vez más su autobiografía Txyenko , en que se describe a sí misma : “Mi historia es la de tantas mujeres que se levantaron en contra del doble sistema de dominación patriarcal y de raza. Fui una niña feliz que creció rodeada de cariño y en contacto con la naturaleza, pero también víctima de privaciones y discriminaciones estructurales”.

Estamos ante otra mártir.

 

Estas frases grandilocuentes me llevan a pensar en una contradicción: quienes nunca se han autoproclamado mártires son precisamente los mártires. Existe un grueso volumen, Actas de los mártires, que en este momento tengo entre mis manos. Reviso el índice, por si acaso.

Siglo I: Esteban, Santiago, Pedro, Pablo…

Siglo II: los de Bitinea, Simeón, Adriano, Sinforosa, Policarpo…

Siglo III: Perpetua y Felicidad, Máximo, Luciano y Marciano…

Y así, sucesivamente. Pero no encuentro a las tres anteriores.

 

Lillian Calm

Periodista

29-06-2023

 

 BLOG: www.lilliancalm.com

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